HAMBRE
Era tanta nuestra hambre
Que llorábamos sobre nuestros platos
Y a cucharadas
Bebíamos nuestras propias lágrimas.
Era tanta nuestra hambre
Que nuestros únicos banquetes
Eran nuestros besos con lengua.
Era tanta nuestra hambre que cultivábamos nuestras uñas.
El único caldo era nuestra saliva espesa.
Era tanta el hambre
Que aprendimos a comer nubes
Viento, nieblas
A veces nos dormíamos
Con la panza llena de estrellas.
Puedo jurar que la luna es de queso
-palabra de hambre-.

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